Un vino hecho en la viña, cuidando racimo a racimo. Sin herbicidas, insecticidas ni pesticidas. Maceración en frío, fermentación espontánea con las propias levaduras de la uva, y trasiegas por su propio peso, sin bombas. Solo se filtra para el embotellado, con una dosis mínima de sulfuroso.
Estabilización natural por el propio frío de la bodega en invierno — por lo que puede contener residuos.
Después del embotellado, se almacena siempre a la misma temperatura.
No buscamos sabor ni cantidad, hacemos lo que cada año nos da A Mingona, así de natural.
A Mingona (Sureste) · Altitud 430 m · Pendiente 50% · Suelo granítico




Fotos: Lucía Cereijo Fotografía
Nuestra manera de hacer las cosas
La tierra que nos vio nacer no merece un futuro incierto, y nosotros tenemos que ser capaces de poner nuestro pequeño grano de arena. Este es un proyecto muy pequeño, pero lleno de ilusión y ganas de trabajar en el entorno que más nos gusta.
Es difícil hacer vino en estas tierras, pero es bonito tener delante este reto y este paisaje que anima a conservarlo. Utilizamos abono orgánico, sin herbicidas ni pesticidas, de este modo, la Mingona está sana y el rural no muere.